Nuestra Señora de la Salud en la iglesia de Santa María Magdalena en Roma




 
Entre las numerosas imágenes de María que se veneran en Roma, una está estrechamente conectada con la historia y el espíritu de los Ministros de los Enfermos, Nuestra Señora de la Salud, un lienzo del siglo XVI conservado en la capilla del mismo nombre en la Iglesia de Santa María Magdalena, la casa madre de la Orden.
 
Ha habido gran número de intentos de los eruditos para desarrollar su historia: desde las antiguas memorias del padre Giuseppe Trambusti hasta las novedades publicadas en la revista camiliana Domesticum y los artículos de L’Osservatore Romano, las versiones del siglo XX del padre Mario Vanti y del padre Piero Sannazzaro y los estudios más recientes del padre Felice Ruffini.
 
Las fuentes indican que esta pintura perteneció originalmente a la Señora Settimia De Nobili, esposa del Señor Giovanni Paganelli. Esta mujer falleció por enfermedad el 15 de mayo de 1616. Vivía cerca de la Iglesia de Santa María Magdalena y durante su enfermedad recibió la asistencia del sacerdote camilo Cesare Simonio, quien era en ese entonces el rector de la iglesia y había sido llamado para visitarla, confortarla y recibir su confesión. Este sacerdote tuvo oportunidad de ver en una de las habitaciones de la casa esta misma imagen, frente a la cual la mujer oraba. Estaba puesta en un soporte decorado con lacres y flores, como si estuviera en un altar. Dado que no quiso donarla en vida, la Signora De Nobili dejó en un acta del 19 de febrero de 1614 ante notario público que la pintura sería dejada como herencia a los Camilos. Así como después de su muerte la Orden tomó posesión de esta imagen.
 
El padre Trambusti, que en 1868 escribió una historia de la pintura, entrega información en parte distinta a las fuentes. Dice que la Signora De Nobili, a quien él no dio ningún nombre pero describió en términos generales como dama noble, en una primera instancia le negó la pintura al padre Simonio, su confesor, pero a medida que su enfermedad empeoraba, “se decidió resueltamente a hacer un sacrificio completo”. Después de traer de vuelta al camilo “ella le entregó la Sagrada Imagen para que la pudiera colocar en la Iglesia de Santa María Magdalena para la veneración pública. Una vez hecho esto, la enfermedad mejoró notablemente hasta lograr su recuperación total. Desde este hecho, dado que todavía no tenía ningún título especial, a la Imagen se le dio el consolador nombre de Salud de los Enfermos, Salus Infirmorum”.
 
De acuerdo a la tradición transmitida por el padre Trambusti, esta obra, antes de pertenecer a Settimia De Nobili, había estado en poder del Sumo Pontífice Pío V (1566-1572) en uno de sus aposentos en el Vaticano. De hecho, al parecer delante de esta misma imagen el Papa, mientras oraba, supo del victorioso resultado de la batalla de Lepanto entre la coalición de los ejércitos europeos y el Imperio Otomano (7 de Octubre de 1571).
 
En la casa generalicia de la Orden hay dos pinturas que evocan esta tradición: una muestra a la moribunda Signora De Nobili y su confesor en frente de Nuestra Señora de la Salud y la otra retrata al Sumo Pontífice Pío V rezando frente a la imagen de Nuestra Señora, cuyas características se asemejan a las de Nuestra Señora de la Salud.
 
En realidad, no está claro enfrente de qué imagen de Nuestra Señora está rezando el Sumo Pontífice: hay varias representaciones de Nuestra Señora que reclaman este honor. Sin embargo, es cierto que la imagen de Nuestra Señora de la Salud, conservada en la Iglesia de Santa María Magdalena, aunque con sus particularidades, tiene los rasgos de un modelo antiguo, la así llamada Nuestra Señora de San Lucas, que representa a María en un estilo greco-bizantino y que había llegado a Italia desde Oriente.
 
El cuadro de Santa María Magdalena, que la tradición (reportada por Padre Trambusti) incluso atribuye al Beato Angelico, se remonta a los principios del siglo XVI, y es por una mano desconocida que se había formado, de acuerdo a lo que refiere el Padre Vanti, en la escuela de Perugino y Rafael.
Esta tela muestra la parte superior del cuerpo de Nuestra Señora adornada con un manto verde y azul con una estrella en el hombro derecho, sosteniendo al Niño Jesús con el brazo y mano izquierdos. El Niño Jesús está representado completo, vistiendo una túnica parda y parcialmente cubierto por un manto escarlata pequeño. La pintura original era más grande: las manos levantadas y los rostros de los ángeles en el fondo fueron removidos durante una antigua restauración. Ahora mide 95 centímetros y medio de alto y setenta centímetros de ancho.
 
Esta imagen, que originalmente se ubicaba en el altar mayor, con la construcción de la nueva iglesia encontró su sitio final en la segunda capilla a la derecha, la cual está dedicada a Nuestra Señora de la Salud. Las obras en la capilla se llevaron a cabo entre 1674 y 1677. Nuevas obras se desarrollaron en 1718, en conformidad con los planos del arquitecto romano Francesco Ferruzzi, quien definió su forma final.
 
La veneración de esta imagen, siguiendo el ímpetu impreso por los Camilos y en primer lugar por el Padre Simonio, se desarrolló inmediatamente con el título, primero, de Santa María de la Sanidad y luego como Nuestra Señora de la Salud y Salus Infirmorum. La imagen fue bien conocida por los Camilos desde 1690 en adelante y se hicieron copias que fueron enviadas a  varias casas de la Orden, hasta en España. También fueron dedicadas a Nuestra Señora de la Salud las dos nuevas iglesias camilianas que fueron construidas en Gaeta y Milán.
 
Esta sagrada imagen, específicamente para enfatizar cuán grandemente venerada era, fue coronada solemnemente por el Capítulo Vaticano de 1668. Fue coronada por segunda vez en 1868, ya que la primera corona había sido removida en 1797 durante la ocupación napoleónica de la ciudad.
Como ya han señalado Padre Vanti y Padre Ruffini, esta idea de María Salus Infirmorum no se desarrolló después de la muerte de San Camilo, sino que ya era bastante fuerte mientras él vivía. En Mayo de 1606, en la iglesia camiliana de Messina, una devota imagen antigua de María recibió el nombre de Nuestra Señora de la Sanidad.
 
La veneración por Nuestra Señora de la Salud ha estado estrechamente unida al carisma de los Camilos. San Camilo invitó a sus religiosos a dirigirse siempre con confianza a Nuestra Señora, en particular para la asistencia de los enfermos, y a tomarla como modelo: María, en su trabajo de asistencia a su prima Isabel y a su hijo Jesús, al pie de la cruz, había enseñado como cuidar de los enfermos y los moribundos.
 
El padre Felice Ruffini, en sus reflexiones sobre la dimensión mariana de la espiritualidad de San Camilo, ha iluminado cómo para este santo las variadas formas y expresiones de devoción a Nuestra Señora, la Inmaculada Concepción y la Virgen de los Dolores, estaban radicalmente basadas en el binomio de Cristo Crucificado y su Madre María. En particular, Ruffini ha enfatizado que en su trabajo de asistencia a los enfermos, San Camilo, quería llevar a Nuestra Señora, que estuvo a los pies de la cruz de Jesús sufriente, como Salus Infirmorum al lado de la cama de cada persona enferma, siendo en esto imitado por su Orden.
 
Varias placas votivas expresan gratitud a Nuestra Señora de la Salud. Una de las más importantes es una de plata, colocada en el pilar de mármol verde que sostiene el arco de la capilla. Esto documenta la gratitud de los devotos de Nuestra Señora, en particular los parroquianos de Santa María Magdalena, quienes no fueron afectados por las epidemias de cólera que afectaron a la ciudad en 1837, 1854-55 y 1867.
 
A pesar de esta gran veneración por los fieles, sólo en 1860 se creó solemnemente una asociación en torno a la sagrada imagen de la Iglesia de Santa María Magdalena en Roma. El hermano camilo Ferdinando Vicari, quien fue el sacristán de la iglesia por muchos años, tuvo la idea de crear esta asociación y promover su fundación. Se dedicó a formar primero una Pía Unión y luego, a través del Breve de Pío IX del 30 de Julio de 1860, fue reconocida como la Cofradía de Nuestra Señora de la Salud, de San José y de San Camilo de Lellis. Posteriormente, a través del Breve del 11 de Mayo de 1866, fue transformada en Archicofradía, con la posibilidad de integrar otras cofradías que se hubieran formado en otros lugares bajo la advocación de Nuestra Señora de la Salud. Esta archicofradía no tenía por propósito sólo la devoción a Nuestra Señora de la Salud, sino también la difusión de su veneración entre las personas enfermas y sobre todo, entre los moribundos.
 
Además de Nuestra Señora de la Salud, se rendía especial veneración a los santos patronos de los enfermos, San José y San Camilo de Lellis. Dar alivio a los enfermos, proveerles de asistencia espiritual, la oración y comprometerse en obras de caridad eran las tareas de los miembros, quienes, en cambio, podían obtener indulgencia plenaria. En corto tiempo, el número de adherentes creció y la iniciativa se expandió más allá de Roma e Italia, hacia Dalmacia y Hungría.
 
La supresión de las órdenes religiosas en 1870 detuvo su desarrollo. La archicofradía sólo recuperó vigor en 1927 cuando Pío XI emitió un Breve el 21 de Mayo de ese año, en el cual reconfirmaba lo que previamente había concedido Pío IX. La archicofradía, en sus regulaciones de 1930, enfatizó nuevamente sus dos objetivos primarios: llevar ayuda espiritual a los moribundos y confortarlos, y entregar ayuda material a través de la asistencia a los enfermos pobres y necesitados. Específicamente en orden a cumplir este segundo objetivo de manera efectiva, fue formada la Asociación Salus Infirmorum, cuyos miembros pertenecían todos a la archicofradía. Esta asociación, además de ayudar a los moribundos con oración, desarrollaba visitas y ofrecía asistencia gratuita y ayuda material a los enfermos pobres en sus casas y los hospitales.
 
La fiesta de Nuestra Señora de la Salud se celebra el 16 de Noviembre.
 
Sabina Andreoni

Fuente del original: “Our Lady of Health in the Church of St. Mary Magdalene in Rome”, por Sabina Andreoni. En Camilliani Camillians N°189 (Julio-Septiembre 2012) – XXVI, pp. 49-51.